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Vencer el mal a fuerza de bien

Actualizado: 23 jun

Hay gestos que marcan la calidad del alma de las personas.


“¿Si los que hacen el mal no descansan nunca ¿por qué yo que hago el bien tengo que descansar?” contestó Bob Marley a los que le preguntaron porqué había vuelto a subir a un escenario dos días después de haber sido objetivo de un atentado.


Y ésa es la receta del equilibrio: Para una cucharada de mal, necesitamos tres tazas de bien. Y más en los tiempos que estamos viviendo, aunque en alguno de ellos no nos afecte directamente.


Ante el horror y oscuridad que produce una guerra, aparecen gestos con más luz que un sol de mediodía.


Así que voy a ocupar estas líneas intentando dar sentido a este sinsentido,


Gracias a las personas que, sin pensárselo dos veces, habéis recorrido cientos de kilómetros para ofrecer vuestra ayuda en la frontera.


Gracias a las asociaciones que estáis ayudando a los civiles ( la mayoría niños) a salir de ese infierno y refugiarlos en países seguros.


Gracias a las familias que estáis dispuestas a acoger familias por un tiempo indefinido (Si me permitís, gracias papás por ser de este colectivo y educarme con estos valores)


Y gracias a la labor humanitaria que está haciendo el RCD Espanyol junto a la asociación “És per tu”, llevando material, comida y medicamentos a la frontera y acoger a medio centenar de refugiados y mantenerlos a salvo.


Ignorar el mal es convertirse en cómplice de él. Así que tú decides en qué bando quieres estar.


Cris Polo


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